Mí día de estar triste

Hoy es mi día de estar triste,
me lo he ganado.

Será un día triste perfecto.
Nada de buenas noticias.
Nada de chistes de amigos.
No podrán arruinarlo.

Hoy el color será el gris
y la música un violín…
afligido como yo.
Me encerré en mí mismo,
comencé a llorar,
con un llanto hermoso.

¡Es tan emocionante!
Estar triste me hace tan feliz
que casi lo arruino todo.
Salgo a la calle.
Deseo jactarme de mi tristeza.

Todos en el boulevard me sonríen.
¿Es que no tienen corazón?
¿Acaso no ven mis lágrimas?
Quiero verlas y corro a los cristales de la vidriera
y lo entiendo todo:

Mis lágrimas no son convencionales
son más transparentes, invisibles
y la mueca de mi llanto es una sonrisa
una sonrisa falsa…
como mi día de estar triste.

El futuro de mi carrera

En este post recurro a ustedes por ayuda, tips y consejos que me ayuden a crecer artísticamente.

Cómo expliqué en mi cuenta de Twitter (@SantorelTito), soy un pintor en plena formación, por eso necesito que me sugieras una corriente artística por la cual decantarme.

A continuación, les muestro algunas fotos numeradas y espero puedan darme su criterio. Me gustaría que en los comentarios organices los números en orden de preferencia.

Eso me ayudará a deducir el impacto de mi trabajo en tí y a la suma, del público en general. Agradezco de antemano tu colaboración.

1.

2.

3.

4.

5.

6.

Bodegón anacrónico

Este fue un trabajo que realicé hace un par de años y aún conservo.

Su nombre:

“Bodegón anacrónico”

Este se llama así, pues consiste en la mezcla de unos plátanos burros que tanto abundan en Cuba, con esas escasas manzanas.

Traté de exponer este anacronismo desde un punto de vista humorístico, pero si se analiza bien, es triste y el tenebrismo de la obra, no ayuda mucho a la causa. Entonces así quedamos: un cuadro agridulce, en el que si medita usted mucho, puede sacarle una sonrisa o una lágrima.

Es uno de los pocos cuadros míos que conservo con cariño.

Porque leer un clásico

Los clásicos de la literatura española tienen la capacidad de trasladarnos a otra época y una vez allí, iluminarnos con esta increíble verdad: nuestros tiempos no son tan diferentes después de todo.

Si bien nuestros problemas han cambiado de nombre, los dilemas subyacentes son los mismos. Por ello, dichas obras no pasan de moda. No es porque sean las más vendidas o publicadas, tampoco por haber recibido buenas críticas. Más bien, por haber llegado a satisfacer dichos requisitos cuando no existían las técnicas para enganchar a los lectores o la mercadotecnia que rodea hoy el mundo de la literatura. A continuación, pondremos dos ejemplos que lo demuestran.

Comenzaremos con “Don Quijote de la Mancha”. De este genial libro se ha dicho con verdad: “cada uno puede encontrar en él lo que le dé la gana”. Podemos identificarnos con el protagonista: su sentido de la justicia, generosidad, idealismo, incluso con sus ilusiones y las fuertes emociones que modelan su realidad.

La siguiente: “La vida es un sueño”. Pocas obras dramáticas se muestran tan vigentes hoy como esta, principalmente por su complejidad filosófica. El influjo de Platón en la obra es evidente: el protagonista vive dentro de una cárcel por el desconocimiento de sí mismo; sólo cuando es capaz de saber quién es, consigue el triunfo o la luz.

Estos dos ejemplos podrían bastar para sintetizar el profundo caudal literario de España. Sobre todo, esas obras clásicas que en ocasiones etiquetamos de “anticuadas”, pero que no han pasado de moda. Argumentos a tener en cuenta cuando vuelva a comprar libros.

El arte es mi vida

Hola, yo soy Tito Santorel.

En un montón de ocasiones me he quejado del mundo del arte con mis amigos. Varias veces, en un arrebato de cólera, he regalado mis herramientas y renunciado al arte. Sin embargo, siempre regreso, una y otra vez.

Mi historia con el arte es como el cliché de la radio cubana: “con el no puedo estar, pero sin el no puedo vivir”.

No es el arte en si mismo, sino todo lo que subyace. Desde conseguir los materiales (vivo en Cuba), sacar tiempo para pintar y luego que obtiene usted una obra decente, ¿que hace con ella? ¿Donde la expone? ¿Donde la vende?


Tito Santorel


Ya se que no renunciaré. No puedo aunque me pese. Tengo que llevar a la tela mis sentimientos. No tengo opción. Así que supongo que seguirá usted escuchando de mi.